En primer lugar, deseo agradecer al Lic. Santiago Bruno Palumbo, quien hoy publicó un artículo de su autoría sumamente interesante, el cual tomé como inspiración para desarrollar estas reflexiones centradas en el Análisis de riesgo social dentro de organizaciones públicas y privadas.
El enfoque técnico tradicional del análisis de riesgo social
Los analistas generalmente tenemos un perfil muy marcado desde lo técnico, habilidades duras basadas en estrictas tablas de cálculos, normas, procedimientos, marco jurídico y todo un universo de buenas practicas en seguridad que utilizamos para dar las mejores soluciones a nuestro cliente; sean tanto desde el security como del safety.
Este abordaje luego se vera plasmado en el establecimiento de objetivos estratégicos, KPI’s y métricas para la mejora continua y la estabilidad de las operaciones de la organización.
Priorización de riesgos: más allá de lo estructural
Generalmente el analista desarrolla su actividad en orden de prioridad de intervención según el grado de criticidad de los riesgos analizados versus las vulnerabilidades detectadas. En relación con ello, usualmente ponemos atención en los aspectos estructurales, naturales, logísticos y sociales como puntos macro de partida para el análisis de los riesgos.
Ahora bien, quiero detenerme en el aspecto social. Podemos subdividir esta categoría en las necesarias que nos permita un análisis detallado y profundo de todos y cada uno de los riesgos sociales que son aparentes, y aquellos que subyacen en la masa de integrantes de la organización o que prestan servicios para ella en forma de empresas tercerizadas o contratadas.
Dolientes sociales: un riesgo latente y silencioso
Así como he indicado en un articulo anterior “LA CUESTION SOCIAL 4.0”, raramente los analistas nos detenemos en profundizar y bucear en los flagelos que aquejan a estos individuos y que son determinantes en su desempeño profesional y operativo, por un lado, y a veces causales de conductas autolesivas por otro; y que a la postre determina una amenaza con la consecuente manifestación del riesgo en la estructura de seguridad.
En seguridad pública, esta manifestación es aún más marcada en virtud de la cantidad de hechos que diariamente se suscitan dado por una sociedad en creciente violencia, fracturada y con escasa cohesión.
Estos índices determinan las conductas, vivencias y acciones de nuestros agentes del orden, que ante tal abrumadora realidad presencian un estado de indefensión y soledad inmensos en virtud de la desproporción cuantitativa y cualitativa de los acontecimientos; y que determina esta exigencia emocional profesional que muy bien describió Palumbo en su artículo.
El ámbito privado: un riesgo menos visible pero igual de importante
En el ámbito privado, si bien articula algunos de los alcances y realidades con la fuerza pública, la situación es similar mas no tan dramática. Pero ello lo único que representa es un menor índice de criticidad sin quitar el foco de atención en la falta de empatía y compresión de aquellos dependientes que prestan sus servicios para la organización, y que son atravesados por los mismos flagelos.
Hacia un análisis de riesgos con mirada humana
En el incansable y vertiginoso ritmo de evolución social de la mano de la revolución de las tecnologías, los analistas debemos estar cada vez más pendientes del humor social de los integrantes de las organizaciones que auditamos, en razón de poder detectar conductas erráticas, evitando así su transformación en “dolientes sociales”, con el objetivo de contener y acompañar al individuo agregando valor humano y generando una alineación positiva en toda la estructura organizacional.
Lic. Guillermo Fogelman
