La percepción versus visualización de riesgos es una de las dicotomías más críticas a la hora de implementar una gestión integral de riesgos en las organizaciones. Para el consultor analista, el desafío principal radica en traducir amenazas técnicas en información comprensible, accionable y estratégica para la alta dirección. Partiendo de la premisa que a través de los tiempos el sector de la seguridad ha ido mutando hacia la gestión integral de riesgos por un lado.
El nuevo enfoque de la gestión de riesgos
Las diferentes voces que en ese lapso han alimentado creencias, preconceptos y escenarios hipotéticos de riesgos sin el debido fundamento técnico, por otro; haciendo que nuestra misión y visión profesional deba ser diferencialmente holística.
En el mismo sentido, las dinámicas sociales tanto locales, regionales y globales han generado nuevos escenarios del crimen y nuevas modalidades que dan cuenta de la necesidad de capacitación permanente por parte de los profesionales de la seguridad, para incorporar no solo conocimiento académico duro, sino herramientas de análisis, de comunicación eficaz, coaching y habilidades blandas.
Cómo afecta esta diferencia a las decisiones estratégicas
Es por ello que debemos tener el equilibrio necesario para en una primera fase, estar en capacidad de ser objetivos y evitar cualquier tipo de sesgo cognitivo al momento de la detección, análisis y ponderación de los riesgos que afectan a una organización. Pero es determinante que a la hora de transmitir y generar en la alta dirección la conciencia de la afectación de los mismos y su impacto, se utilicen todos los recursos disponibles para que confluyan la percepción del riesgo y la percepción de la realidad.
Esta generación de conciencia social de la organización se construye a instancias del vínculo que genera el consultor, y en virtud de una correcta y explicita operacionalización de las variables de riesgo y sus consecuencias, la cuantificación de las potenciales perdidas y el retorno de la inversión.
Indicadores, métricas y retorno de la inversión
De esta manera es posible plasmar gráfica y analíticamente los compromisos a los que está expuesta la organización en pos de moldear y transformar viejos conceptos. Tales como, “gasto en seguridad” versus “inversión para mitigación de riesgos previo impacto”, y lo cierto es que no queda en meras palabras, ya que con las herramientas de análisis de ROI, y el seguimiento de las métricas en nuestros dashboards, estará fundado debidamente.
A través del seguimiento constante de la evolución de nuestros indicadores, iremos informando a la alta dirección el cumplimiento de estos y las medidas correctivas aplicadas según nuestro plan de acción, con la satisfacción a través del tiempo de llegar a la visualización de la tangibilidad de estos riesgos, por el sencillo hecho de evitar su manifestación.
De lo intangible a lo estratégico
Es en este punto cuando el fruto del trabajo dedicado, serio, responsable y constante del consultor logra sus frutos; por un lado la organización sostiene un cash-flow equilibrado en virtud de la baja y/o nula incidencia en el área de seguridad patrimonial, física, humana y tecnológica, permitiéndole mantener y bajar costes para aumentar utilidades, certificar en normas de calidad y destacar la marca en el mercado debido a su bajo riesgo reputacional, y por otro, genera un ambiente laboral y social estable determinando sinergias altamente saludables en el ciclo de mejora continua del negocio.
Lic. Guillermo Fogelman
